Recompensas Militares

Tienes derecho a usar esa condecoración

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Recompensas

Las recompensas militares cuentan con una gran trascendencia en los aspectos morales y orgánicos de las FFCCSE, al tratarse tanto un estímulo permanente para la superación en el cumplimiento del deber y del servicio –junto con los sacrificios, riesgos y dedicación inherentes a la vida militar– como un factor importante de selección para la organización de que se trate en el ejercicio del mando y demás funciones  que legalmente les corresponden por acreditar las condiciones morales, físicas e intelectuales que se requieren para su concesión.

Si te han concedido una medalla y te deniegan tu derecho a usarla en tu uniforme puedes recurrir dicha resolución de forma favorable, llámanos y estudiaremos tu caso sin compromiso.

Las disposiciones normativas vigentes que regulan las diferentes recompensas  se caracterizan no sólo por una multiplicidad legislativa y reglamentaria, lo que conlleva una ardua labor interpretativa y aplicativa del derecho vigente.

Así, la Ley 15/1970, de 4 de agosto, General de Recompensas de las Fuerzas Armadas, modificada por la Ley 47/1972, de 22 de diciembre, y actualmente vigente con carácter reglamentario a tenor de lo dispuesto en el apartado 5 de la disposición derogatoria única de la Ley 17/1999, de 18 de mayo, de Régimen del Personal de las Fuerzas Armadas, clasificaba las recompensas militares en dos grupos: las de guerra y las de paz. En consecuencia, de acuerdo con esta distinción también establecida en determinadas disposiciones de desarrollo todavía vigentes, hasta fechas muy recientes únicamente podían concederse las recompensas militares definidas como de guerra –Cruz Laureada de San Fernando, Medalla Militar, Cruz de Guerra, Cruces de Mérito Militar, Naval y Aeronáutico con distintivo rojo, o citación como distinguido en la Orden General–, siempre y cuando se hubiera producido formalmente una previa declaración de guerra, con carácter general. Y en el actual contexto sociopolítico resulta, cuando menos, improbable que se produzca tal declaración, pese a que las Fuerzas Armadas puedan verse implicadas en determinadas operaciones que supongan el uso de las armas.

Podría parecer  que en este aspecto no se produce litigiosidad alguna, pero nada mas alejado de la realidad, puesto que se dan numerosas situaciones que suelen acabar en los tribunales, bien por impugnación de concesiones o al contrario de denegación de las solicitudes de aquellas condecoraciones que no ostentan un carácter oficial o no están reconocidas por nuestra legislación, por haber sido concedidas por otros ejércitos u organismos internacionales.

La concesión en estos últimos casos no siempre incluye el derecho a poder portar dicha recompensa en el uniforme, siendo este caso el que suscita más litigiosidad.